CONTROVERSIA TRIBUTARIA
Todos los expertos en Teoría de los Sistemas reconocen en estos, dos características distintivas: la Estabilidad y la Adaptabilidad.
La primera de las propiedades es la cualidad que hace que los sistemas permanezcan en funcionamiento frente a influencias externas.
En este controvertido caso de las potestades tributarias entre nuestro Municipio y el de Trevelin, se puede advertir con claridad el verdadero significado de esta cualidad de los sistemas.
Los sucesivos períodos bajo la misma conducción, sumada a la laxitud de los controles institucionales destinados a señalar y corregir desvíos, han terminado por instalar prácticas no virtuosas en la administración de un área tan sensible como la encargada del manejo de las rentas municipales.
El sistema continuó funcionando a través del tiempo, hasta que una determinación judicial, puso en el centro de la escena una serie de elementos de juicio que de no acertarse en el abordaje y manejo apropiado de la controversia, posibilitará que las nubes que observamos en el horizonte por estos días, se terminen convirtiendo en verdaderas tormentas cuyos daños a futuro resultan difíciles de imaginar.
Hasta el presente no se advierten buenas señales, la información a través de los medios informativos, ha logrado aportar más dudas que certezas, y resulta difícil ponderar cual será el efecto de esta realidad a la hora de analizar la evolución en el tiempo, de las cuentas municipales.
La sensibilidad para administrar las finanzas públicas, requiere actitudes que expresen certezas, equidad, y transparencia absoluta de cara a una población cada vez más consciente de sus derechos. No contribuyen a otorgar estas garantías las sospechas, acusaciones y veladas amenazas, de profusa difusión en los medios por estas horas.
La justicia se ha expedido y ha habilitado los procesos que garantizan la adecuada defensa de los derechos de las partes en litigio. Para sus resoluciones solo hay una conducta posible, porque así lo hemos dispuesto cuando le conferimos misiones y funciones tendientes a ordenar nuestra vida en armonía.
El primer paso destinado a enmendar un error es su reconocimiento, evitando forzar situaciones y aumentar la incertidumbre sobre los abrumados actores que hacen al funcionamiento de nuestras economías locales.
Seamos optimistas pensando que esto habrá de ocurrir en breve, que los actores centrales de la controversia sabrán ponerse a la altura que las circunstancias demandan, anteponiendo los intereses supremos de nuestras comunidades a las más primitivos demostraciones de soberbia, que en nada ayudarán.
En situaciones como la que estamos viviendo me gusta recordar el proverbio que dice que “Es preferible encender una vela a maldecir la oscuridad”.
Jorge JUNYENT
DNI 10.804.332 |