Esquel:
 
   

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MEDIDORES DE AGUA

Habiendo escuchado al Presidente de la Federacion Chubutense de Cooperativas referirse al tema de la micromedición para los consumos de agua o más precisamente al tema de la facturación por consumo de agua potable; me ha quedado la sensación que existe mucho campo para el análisis antes de ingresar en un procesos como el que se nos relataba desde la más alta investidura de las organizaciones prestadoras del servicio en la provincia.

Me inclino a pensar que un tema de la naturaleza del planteado en un país sin tradición en la micromedición, exigirá un amplio espacio para la discución y el debate.

Esa necesaria discución debe posibilitar situar el conflicto en torno a tres respuestas elementales.

1.- Porqué medir?

2.- A quién medir?

3.- Cómo medir?

Aunque parezca sencillo, la aproximación a esos interrogantes y la rápida revisión sobre los antecedentes obrantes en nuestro país nos sitúa en que la mayoría de las experiencias fueron desarrolladas sin un tratamiento previo con las comunidades afectadas y sin la obtención del consenso social obligado.

De aqui se puede muy preliminarmente concluir que implantar un sistema de facturación para consumos es bastante más complejo que aconsejarlo en una consultoría u organizar una compra de medidores.

Se requiere consenso social, consenso político, y un compromiso muy fuerte de quienes gestionan el cambio, además de un diseño del proceso que considere una adecuada respuesta a los tres interrogantes planteados.

En el caso de nuestra prestadora debería explicitarse que nivel de prioridad tiene en sus decisiones frente a una demanda insatisfecha, con inversiones necesarias identificadas en obras, con gastos en personal que absorben un 80% o más de los ingresos del sector, abrirse a un nuevo conflicto que plantea nuevas necesidades de inversión, de gastos hoy inexistentes, de definiciones tecnológicas y un nuevo sistema de facturación a usuarios entre otras cosas.

En un trazo muy grueso debemos tener en claro que no se trata de racionalizar el consumo, ahorrar productos químicos por un lado y de gastar en lecturas y mantenimiento de medidores por otro. Se trata de instalar que es posible estructurar una nueva relación más justa que desde una visión integral favorezca simultáneamente los intereses y expectativas de los clientes individuales, de la empresa y de la comunidad en su conjunto.

Si esto no se aprecia, la administración y la ingeniería de la empresa pueden ser impecables, pero al no percibir los clientes una prestación acorde, terminarán jaqueando el proceso.

Lic. Jorge JUNYENT
DNI 10.804.332.-

 

Resultado de las discusiones internas del Bloque

El presente es el resultado de las discusiones internas de nuestro Bloque, tratando de ordenar algunas ideas fundamentales en torno a la necesidad de redefinir los contratos de prestación de servicios públicos esenciales en nuestra ciudad.

He creído siempre, que una de los hechos más conducentes para superar el profundo rechazo hacia las normas, que en general todos los argentinos demostramos, (los esquelenses no podemos excluirnos de esta generalización), es sin duda promover un proceso de discusión colectiva, que es lo que este medio intenta.

Partiré afirmando mi convicción acerca que todos los contratos son casi siempre incompletos, y esos vacíos son precisamente los que dejan margen para la discrecionalidad y para la filtración de criterios puramente políticos, distantes las mas de las veces de los fines que se declara perseguir.

La rápida lectura de Vistos y Considerandos de la Ordenanza N 51/ 83, que con la firma del Ing. Jorge J. RIPA y el Dr. Héctor SARQUIS, en carácter de Intendente y Secretario General del municipio,..¨ RATIFICA en todos sus términos el convenio suscripto con fecha 15 de junio de 1982 entre la Municipalidad de Esquel y la Cooperativa de Servicios Públicos “16 de Octubre” Limitada, mediante el cual aquella concede y esta se hace cargo de la explotación del servicio público de electricidad dentro de los límites de la ciudad de Esquel a partir del 1 de Julio de 1981¨ ; permite advertir que detrás de la misma hay una línea concurrente de Oportunismo Gubernamental, por un lado y de Oportunismo Empresario por el otro.

El Gobierno de facto debía hacerse cargo al estilo de la época de un problema que claramente le complicaba la agenda, y la “romántica Cooperativa” aparecía como la organización que posibilitaría a la gente mejorar los servicios y pagar tarifas más racionales.

Hoy a muchos años de aquello, vemos que la Cooperativa no responde a los patrones teóricos declarados, y que el Estado Municipal se encuentra frente a enormes dificultades para controlar los servicios públicos esenciales de su competencia. Dándose cuenta además, que en la prestadora predominan intereses que hacen que la calidad y el precio de los servicios se subordinen completamente a otras lógicas que no son las cooperativistas y con ello pierden los usuarios y pierde la sociedad.

Entre estos momentos tan distantes en el tiempo, los argentinos hicieron que ocurrieran algunas cuestiones de significación en sus esquemas institucionales. A todas luces el hecho mas significativo ha sido sin duda la aparición de una nueva forma de articulación entre el estado y la sociedad. La ciudadanización. Es decir la garantía estatal de acceso a determinados bienes y servicios por el solo hecho de ser ciudadanos.

Todo este marco conceptual ha sido plasmado en una profusa normativa legal tanto nacional como provincial que ordena y obliga a llevar adelante el indispensable rediseño de los convenios de concesión. Un marco normativo que, de no ser por la anomia que hace a este país vivir al margen de la ley, ya hubiera exigido el alumbramiento de los nuevos convenios que ordenaran las concesiones.

Nada se ha hecho. Intereses indescifrables, ocupados seguramente en el sostenimiento de un estado de cosas que prolonguen en el tiempo determinados privilegios sectoriales o personales, han impuesto su lógica a reclamos aislados a favor de los derechos ciudadanos y del deber ser de las buenas practicas administrativas.

No hay más tiempo. Resulta imperativo en resguardo de nuestros propios intereses preguntarnos: Cómo se redefine la prestación de los servicios públicos esenciales en Esquel?, Cómo debemos plantearnos la cuestión Regulatoria?, Cuál es el papel que debe asumir el Estado Municipal con la gestión de los servicios transferidos a la Cooperativa?

Desde mi humilde visión, se debe tratar de replantear las responsabilidades del Estado Municipal, no ya como mero garante de la transparencia de las decisiones privadas de la Cooperativa concesionaria, (potestad que hoy no ejerce), sino como soporte fundamental de la equidad social.

En este sentido, la “razonabilidad” de los resultados de la operadora (no necesariamente debe ser privada), así como de los costos, precios, tarifas y planes de expansión de los servicios públicos, depende tanto de la imposición de reglas de juego claras, como de la voluntad política para articular una nueva visión, con epicentro en los vecinos usuarios.

Tal vez este llegando la hora de una gestión pública eficiente, que no signifique ensanchar el dominio burocrático estatal; sino implementar formas de gestión de lo público que articulen los recursos del Estado, con las demandas y necesidades de los ciudadanos. La hora de una gestión pública eficiente y con sentido social que garantice la recaudación de los recursos suficientes para sustentarla y asegurar una asignación austera y apropiada de los mismos.

 


 

 

 
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